Sería inminente la detención de quienes balearon a la beba en Caleta Olivia

Mientras se espera un parte médico del Hospital Zonal de Caleta Olivia para conocer el cuadro clínico de la beba de 11 meses que en las últimas horas del viernes fue baleada en un confuso episodio ocurrido en el barrio Rotary 23 cuando iba a bordo de un automóvil con sus padres, la policía ya tendría identificado a otros dos rodados involucrados en el aberrante suceso y no se descarta que este sábado sean detenidos varios individuos.

En principio había trascendido que fueron dos balas perdidas las que impactaron en una piernita y en la cadera de la inocente víctima, producto de un enfrentamiento entre dos grupos de delincuentes que habían discutido por un choque leve.

Sin embargo, al avanzar las investigaciones y en base al testimonio del padre de la beba, Darío Pisco, se supo que éste se dirigía junto a su esposa (ambos son enfermeros) a colocar una inyección de insulina a una paciente que supuestamente residía en inmediaciones de la Escuela Primaria Provincial N° 88.

Lo hacían el auto familiar, un Peugeot 2008 de color blanco y la beba iba con su mamá en el asiento trasero.

Al llegar al domicilio buscado, en una calle de tierra, les llamó la atención que en patio delantero hubiera muebles y otros elementos, como si se tratara de una mudanza, además de varios sujetos.

El enfermero bajó el vidrio de su ventana y les preguntó por la persona que buscaba. Fue entonces que le habrían respondido de mala manera que ya no vivía más en ese lugar e incluso le gritaron “rajá de acá”.

No se sabe si el trabajador de salud les contestó el improperio pero cuando se alejó, fue perseguido por dos autos, uno de los cuales le cerró paso al Peugeot por delante y el otro frenó atrás y desde allí partieron varios balazos, dos de los cuales impactaron y atravesaron la luneta, hirieron a la beba.

Los investigadores del caso creen que los agresores habrían confundido al enfermero con otra persona, suponiendo que había ido por otro motivo a la casa situada en la calle Entre Ríos.

Luego, los autos de los agresores se fueron y Pisco, en medio de una crisis de nervios, al igual que su esposa, se dirigió de inmediato hacia del Hospital Zonal, donde ambos se desempeñan laboralmente.

El auto quedó estacionado en la playa de estacionamiento de ambulancias por donde se ingresa a la sala de guardias y hasta avanzada la noche de viernes fue sometido un peritaje por la policía (foto).

Las investigaciones están a cargo de personal de la DDI y en la causa tomó intervención el Juzgado de Instrucción N° 2, a cargo del dr. Gabriel Contreras.

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