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Cristina Kirchner mira encuestas y Alberto Fernández estira su definición hasta mayo

Por primera vez, el Frente de Todos se encamina a definir un candidato en las PASO. Sin nombres confirmados, cada espacio saca cuentas y plantea estrategias.

La grilla de candidatos a la presidencia del Frente de Todos tiene, por ahora, algunos nombres sugeridos pero ninguna confirmación. Como en una partida de ajedrez, Alberto Fernández y Cristina Kirchner se estudian y esperan que el otro arriesgue primero para decidir cómo mover después.

El renunciamiento de Mauricio Macri terminó por vencer las resistencias de quienes se porfiaban en renegar de la promesa de la vicepresidenta de que no será candidata este año. La epopeya se redujo ahora a una eventual candidatura a senadora nacional por la provincia de Buenos Aires, pero ya casi nadie cree, por más que lo expresen hacia afuera, en que vaya a competir por el galardón principal.

El operativo clamor sigue en pie pero casi como reflejo inercial, para evitar que baje el precio del kirchnerismo en la mesa de negociación que se avecina. Por eso, habrán más actos «contra la proscripción» de CFK, pero serán cotillón para decorar la interna y disimular que «La Jefa» decidió quedar al margen de la pelea por el sitial mayor.

En la escudería que rodea a la ex presidenta hay quienes insisten en que Alberto Fernández se baje como primer elemento para ordenar la interna. Es el caso del ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense, Andrés «Cuervo» Larroque. «Ya quedó atrás…no hay sectores que planteen eso”, dijo días atrás el coordinador del espacio La Patria es el Otro sobre las posibilidades de una candidatura a la reelección del jefe de Estado.

Pero hay otros dirigentes kirchneristas que ya se resignaron a que el presidente no aceptará que le marquen los tiempos, y ya hablan abiertamente de una PASO entre dos contendientes, uno por cada espacio, sin descartar al propio Fernández. El ministro de Interior, Eduardo «Wado» de Pedro, fue pionero en este sentido y el miércoles confirmó que el candidato del Frente de Todos se dirimirá en primarias. Toda una señal de distensión que refleja que Cristina Kirchner aceptó ir a las PASO. Ya lo había anticipado el jefe de La Cámpora, Máximo Kirchner, en la marcha del 24 de marzo. «Si alguien se enoja, vamos a las elecciones y la sociedad define», desafió el hijo de la vicepresidenta.

Sin embargo, el camporismo -no ajeno a internas propias- también está perdido en un laberinto dudas y sin brújula respecto hacia cómo jugar electoralmente, con Cristina Kirchner afuera de la cancha. 

Algunos miran a Sergio Massa, quien bajó sus acciones en medio del tembladeral de la economía. Otros miran al propio De Pedro, aunque sin demasiada convicción por la falta de nivel de conocimiento. 

Por lo menos, en el kirchnerismo duro se impone una coincidencia básica en cuanto a que la vicepresidenta debe ser la que diseñe la oferta electoral del oficialismo, una suerte de directora técnica que pone y saca jugadores a voluntad.

Prácticamente confirmado el escenario de la PASO, la ex mandataria conserva absoluto control sobre las decisiones de quienes vayan a conformar las candidaturas por el kirchnerismo, tanto para presidente como en las listas a diputados y senadores nacionales de la provincia de Buenos Aires. Abocada a esta tarea de scouting, la vicepresidenta mira encuestas pero ningún dirigente la convence para pelear por la presidencia, al menos por ahora. Con Kicillof -el único que retiene casi la totalidad de la base electoral de Cristina Kirchner- volcado a la misión de retener a la provincia en manos del kirchnerismo, el Frente de Todos se quedó sin figuras de peso y que gocen de buena salud para la pulseada nacional. Massa y De Pedro están entre las opciones, y nadie descarta un «cisne negro». Si la vicepresidenta llegara a hacer jugar a un tapado, no será el presidente de YPF, Pablo González, como se rumoreó mediáticamente la semana pasada.

Mientras en el kirchnerismo deshojan la margarita, del lado del albertismo el panorama tampoco es claro.

En el entorno del Presidente aseguran que la decisión de competir o no se anunciará en mayo, aunque muchos -incluso cercanos- consideran que no irá por la reelección.

Sobre el mar de incertidumbre que es el armado del Frente de Todos se recorta la figura de Daniel Scioli, el embajador de Brasil que ya está lanzado como precandidato. Incluso aparecieron spots no oficiales en las redes sociales que se viralizaron con velocidad.

El «Pichichi», que busca la revancha del 2015, no detiene su marcha pero su candidatura depende de que Alberto Fernández se baje. Desde La Cámpora ya hicieron saber a todo el peronismo que no lo quieren. 

El otro candidato lanzado del oficialismo es Juan Grabois, líder del Frente Patria Grande. El dirigente social del MTE, amigo del Papa Francisco y ligado al ala izquierda del Frente de Todos prometió sostener su precandidatura (que a priori no moviliza demasiadas adhesiones) hasta el final si el kirchnerismo decide no competir en las PASO con un representante propio, como podría ser Wado De Pedro.

Así las cosas, habría PASO entre Alberto Fernández o Daniel Scioli contra Sergio Massa o Wado de Pedro, sumado al enigma Grabois. Desde el Instituto Patria avisan que en provincia de Buenos Aires, el Presidente tendrá que hacerse una lista con los propios, ya que el kirchnerismo no va a ceder lugares y va a armar junto al massismo y los intendentes. Todo un desafío abierto. 

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